
Ahora mismo, intento pensar con claridad, tomar la decisión más acertada con el fin de salir lo menos herida posible. ¿Porque a quién quiero engañar? Ya estoy dentro de lo que sea que sea esto y, lo peor, es que no quiero salir.
Tampoco lo voy a negar, pertenezco a ese 46% de españoles que calificaría su estado sentimental como "complicado". Y es que no puedo evitar estar dentro del mercado pero, al mismo tiempo, el compromiso y la estabilidad de una posible relación me producen vértigo.
El mismo vértigo que siento al estar aquí, sin poder hacer nada y sin saber qué ocurrirá en un futuro. Sin saber si estoy perdiendo el tiempo otra vez. Quizá si fuese menos complicada, menos neurótica y parara de pensar tanto podría actuar más dejando mi cobardía de lado.
Pero, por ahora, todo son palabras, algunas de colores y otras más grises, más negras..., y aunque las palabras son una de las pocas cosas que domino, me gustaría olvidarme de ellas por un momento y actuar sin pensar, quisiera encontrar ese momento en el que no necesite hablar, ni siquiera susurrar, para dominarte.
Mas soy consciente de que estoy en desventaja, y no sólo por mis complicaciones internas e inexplicables, sino porque yo estoy aquí y tú estás en esa peligrosa frontera entre la imposibilidad y la improbabilidad.
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