Sí, y mil cosas más que siento por ti, pero no quiero. Podría escribirte una carta, y enviártela donde sea que estés, pero no quiero. Podría, también, llamarte cada momento que yo no tenga nada que hacer, pero no quiero. Podría, tal vez, gastarme todos mis ahorros para escribir tu nombre en el cielo, pero no quiero. También podría buscarte por todas partes para sonreírte por sorpresa, pero no quiero. Podría, quien sabe, contratar a cupido para que te tire una flecha con amor hacia mí, pero no quiero. Podría caerme a propósito cuando te vea por verte sonreír, pero no quiero. Yo te quiero, pero tú a mí no, o eso creo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario