Johan Borysenko

Si creemos en lo que hacemos, los retos con los que nos encontramos en el camino valen la pena.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Y su mirada azul nos dio pocos días, pero… qué grandeza.

Que para mí eres un trozo de mi vida que me arrancaron sin pedírmelo y deprisa.

No pude darte tantos besos más caricias, no pude dártelos.

El más bonito era mi amor, y ahora al cielo de los perros llega.

No sé a qué cielo querías ir. Ni siquiera sé si querías ir al cielo. No sé nada. No recuerdo nada. Solo tengo la misma pesadilla todos los años, solo sé que llevo semanas llorando todas las noches, cada vez se me hace más imposible. Nunca se acaba, nunca vas a volver. Y creo que, después de 15 años debería haberme hecho a la idea, pero desde que tengo dos años sigo pensando que algún día llamarán a casa y dirán que estás en el hospital y que despertaste de un coma de 15 años. O que un día aparecerás por la puerta de casa y dirás “Soy yo, ya estoy aquí”. Pero no. Nada de eso va a pasar, y yo sigo engañándome. Porque vivir así es mejor… en parte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario